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Cómo mantener a tus gallinas sanas y felices durante el calor del verano

El calor es mucho peor para las gallinas que el frío, pues las plumas les ayudan a mantenerse calentitas, lo que es un problema cuando la temperatura ambiental es elevada. Por eso es importante que estés pendiente de su estado, y si vives en una zona calurosa o viviendo una situación de ola de calor, tomes algunas precauciones para ayudarlas a sobrevivir a las altas temperaturas.

¿Qué temperaturas soportan las gallinas?

En general, se considera una temperatura elevada para ellas las que sean superiores a los 32ºC, los cuales se superan con creces en gran parte del país.

Las gallinas regulan el calor a través de la cresta y las barbillas, que están llenas de capilares y les permiten disipar el calor. Por eso, razas con crestas y barbillas grandes resistirán mejor el calor, mientras que las razas con estas partes mas pequeñas resistirán mejor el frío.

También influirá el tamaño del animal, la densidad de plumaje y el color, siendo las mas grandes, tupidas y oscuras las que mas sufrirán.

Por tanto, si vives en una zona muy calurosa, tenlo en cuenta a la hora de adquirir gallinas de unas razas u otras.

Síntomas de calor en las gallinas

Cuando una gallina sufre estrés por calor, verás un par de síntomas inequívocos:

Alas separadas

Verás que abren un poco las alas, separándolas del cuerpo, para que el aire pase por lo que serían las axilas.

Pico abierto y jadeos

También verás que abren la boca y jadean para eliminar el exceso de temperatura corporal.

Otros síntomas

Es habitual también que estén más apáticas, coman menos, pongan menos huevos o incluso las barbas y la cresta estén más pálidas. Todo síntomas que podrían indicar otro tipo de enfermedades, pero que pueden deberse simplemente al calor.

Consejos para reducir el calor de tus gallinas

El problema es cuando la temperatura ambiental es tan alta que con esto no es suficiente, por eso es importante que tengas en cuenta algunos consejos para evitar que puedan sufrir un golpe de calor.

1. Sombra

Suena muy simple, pero es de lo más efectivo. La sombra evita que los animales estén expuestos al sol directo, mantiene la zona y el suelo mas fresco y puede incluso conseguir corrientes de aire frio.

Ubica el gallinero en una zona sombreada, tanto la caseta como el patio por donde pasean.

Lo ideal es que lo construyas en una zona donde tienes árboles o bien que los plantes para conseguir que den sombra en unos años. Eso si, que sean árboles de hoja caduca, para que no eviten que los rayos de sol entren durante el frío invierno. Y si son frutales, seguro que las haces muy felices cuando caiga la fruta madura!

Y si poner árboles o arbustos (como un emparrado) no es una opción, puedes poner mallas de sombreo, brezos o cañizos.

2. Fruta fresca (o helada!)

Si les proporcionamos fruta fresca, o incluso helada, estaremos no solo refrescándolas sino también hidratándolas y nutriéndolas, pues como os decía antes suelen perder algo el apetito.

¿Sabes cual es su fruta favorita? La sandía! Aunque los tomates no se quedan cortos… 😉

3. Ventilación

Si el gallinero es cerrado, asegúrate de que ventila bien y no hace mucho calor en su interior. El aire caliente tiende a subir, así que deja unas ranuras de ventilación abiertas en la parte superior para asegurarte de que el calor se va y entra aire mas fresquito por la parte inferior.

Golpe de calor en gallinas

Si ves que el calor es demasiado extremo o alguna gallina presenta síntomas de demasiado calor, sin que las medidas anteriores sean suficiente, puedes darle un baño para ayudarla a bajar la temperatura.

Coloca agua fresca (pero no helada!) en un barreño y sumerge a la gallina como mucho hasta los hombros y mantenla así durante aproximadamente un minuto. La temperatura del agua así como el rato que tarde en secarse, serán suficientes para ayudarla a bajar su temperatura interior.