Reforma de una mini cocina rústica de solo 4m2

Hoy vamos a ver la reforma de una mini cocina, diminuta pero totalmente funcional y con mucho espacio de almacenamiento. Nos lo cuenta la propietaria, que en este caso soy yo misma 😉


La cocina original tenía su encanto comparada con muchas otras que habíamos visto en nuestra eterna búsqueda de la casa ideal, de hecho cumplió perfectamente su función durante los años en que estuvimos reformando la casita y habitándola solamente los fines de semana y vacaciones. Pero en el momento que decidimos mudarnos definitivamente sabíamos que la cocina no podía quedarse como estaba. Como era -y es- diminuta, unos 4m², era importante aprovechar muy bien el espacio así que necesitábamos muebles para almacenaje, espacio de trabajo y electrodomésticos de mas calidad.

Éste es el aspecto que tenía la cocina antes de empezar la reforma definitiva, pero después de la primera reforma. Vamos, que cuando la compramos no estaba así.

Esa primera vez lo que hicimos fue cambiar las tuberías, pasar la luz, darle una capa de yeso, pintarla bien blanquita y pulir las baldosas. También pusimos algunas estanterías para ganar espacio (antes habia otras muy cutres echas polvo), construimos un estante de obra en el suelo para poder colocar las ollas y sartenes, compramos el armarito para guardar cubiertos, servilletas, etc…

Por otro lado quitamos la nevera de gas que había (me daba auténtico pánico, aunque reconozco que es una buena opción en sitios sin luz) y compramos una chiquitita con poco consumo que nos fue estupenda durante esos años.

Encima colocamos un armarito para poder guardar vasos y platos, y en el rincón una pequeña despensa improvisada con unas baldas, y es que en una cocina tan pequeña cada rinconcito cuenta!

La demolición

Pero había llegado la hora de transformarla en una cocina moderna y funcional, así que con una mezcla de pena e ilusión, empezamos a demoler toda la cocina

No hay demasiadas fotos de aquello, y las que hay son de muy mala calidad porque estaban hechas con el móvil. Fueron unos días de locura.. David subía y bajaba casi a diario a demoler, retirar runa y construir de nuevo mientras yo estaba trabajando.

En la pared del fondo hicimos un doble muro para que hubiera una cámara de aire y también aislante (esa parte de la casa está enterrada) y así evitar humedades y frío. También nos dimos cuenta que por el tubo de la campana extractora entraba agua cuando llovía mucho, así que si no teníamos suficiente con arreglarla por dentro, también hubo que rehacer el tejado, al menos el trozo de la cocina que era lo mas urgente, y poner un nuevo conducto para la futura campana.

Pasamos cableado nuevo, tuberías para el agua caliente (que aún no teníamos) y también pusimos el suelo nuevo, de cerámica imitación madera, para darle calidez pero que a la vez fuera súper fácil de limpiar.

Una buena capa de yeso y megafino, un par de pasadas de pintura blanca y listo!

Parece fácil y rápido contado así eh, pero estuvimos un par de meses dale que te pego con todo, porque además de la cocina teníamos otros mil proyectos en marcha en el resto de la casa…

Pero bueno, la cocina ya estaba lista para traer los muebles nuevos y darle a los acabados.

Los muebles

Como la cocina es tan estrecha, no llega al 1’20m de ancho, no podíamos poner muebles estándar de 60 de fondo ya que no nos quedaría apenas espacio para trabajar, para abrir las puertas o los cajones o poner la nevera. Así que teníamos que hacer los muebles de la cocina a medida, con muebles menos fondos, no nos valía con comprarlos y colocarlos. Además diseñar una cocina es un poco mas complicado de lo que parece, ya que las esquinas y demás tienen su truquito para que las puertas abran bien y no choquen entre ellas, es lógico pero en aquel momento no teníamos ni idea.

Total, que para ello contamos con la ayuda de un experto carpintero amigo de la familia de David. Nos gusta hacerlo todo a nosotros mismos, pero hay que ser consciente de los limites y dejarse asesorar por los que tienen más experiencia.

Tras ver las varias posibles combinaciones que el nos propuso, finalmente lo que hicimos fue diseñar la cocina con muebles estándar y recortarlos a medida.

De lo que no teníamos duda desde el principio era del estilo de muebles que queríamos: muebles blancos, con puertas de estilo rústico y encimera de madera.

Y aparte de los muebles con puertas quería uno con cajones para los cubiertos, ollas y otros utensilios. Y así fue. Disculpar la calidad de las fotos pero es que son las que nos mandaron con el móvil mientras lo montaban y en esa época las cámaras no eran tan potentes.

La encimera

La verdad es que tenía mis dudas sobre la encimera de madera. En todas las casas siempre he visto encimeras de granito, o en obras mas nuevas de cuarzo, pero nunca de madera. Nos gustaba mucho la idea, por la textura, calidez y naturalidad que le daría a la cocina pero me daba miedo que fuera a durar poco.

Tras mucho mirar, al final nos decantamos por una encimera laminada, no de madera maciza. El precio era muy asequible así que a malas si teníamos que cambiarla tampoco habíamos tirado tanto dinero… Además había leído mas contras de las de madera maciza que de estas, pues solían perder la impermeabilidad y acabar absorbiendo líquidos y olores, además de ser bastante susceptibles a las ralladas.

A día de hoy, cuatro años después, puedo aseguraros que sigue como el primer día así que estamos mas que satisfechos con la compra.

La cocina y el fregadero

Al tener la cocina mas estrecha… ¡sorpresa! Los electrodomésticos estándar no cabían. Los muebles miden 45cm de fondo y la encimera queda a 50cm. Y los fregaderos y cocinas normales miden mas que eso.

Estuve buscando varias opciones de hornillos y cocinas portátiles, para caravanas, para barcos,… y por suerte encontramos la solución perfecta sin renunciar a la calidad ni dejarnos un dineral. Encontramos una cocina de gas butano y un fregadero de tamaño mas reducido que parecía hecho a medida para nosotros, así que lo encargamos y enseguida nos llegó.

El montaje no tuvo mucho misterio, ya que la encimera era de madera la cortamos con la caladora y pudimos instalarlos sin problema. Eso si, antes de encender la cocina llamamos a un técnico para que comprobase que todo estaba bien, cumplíamos la normativa y no había ningún escape ni riesgo.

El salpicadero

Decidimos que solo pondríamos azulejos en el frente de la cocina a media altura, aunque luego añadimos algunos mas altos en la zona de los fogones hasta la campana extractora.

Queríamos seguir con el estilo rústico, que fuera luminosa y tuviera encanto. Vimos muchos diseños, modelos y medidas diferentes hasta que nos enamoramos de uno. De color verde menta ligeramente apagado, con textura y estilo metro. Y fabricado en España!

No hay ninguna foto que lo demuestre, pero os doy mi palabra de que la encargada del alicatado fui yo. David me dio las primeras indicaciones y me ayudó a pastar el pegolán al punto, y luego me lie a poner azulejo por azulejo asegurándome que quedasen a nivel y a plomo. Es entretenido, ¡pero hace tanta ilusión ver como va quedando al avanzar!

Y una vez bien acollado y seco, él se encargó de la borada blanca para acabar de lucirlo y yo puse la silicona en la unión con la encimera. Es mi parte favorita de la cocina, me encanta el color y el carácter que le da. La cocina iba tomando forma..

Los detalles

Una vez acabada la base de la cocina, el resto de detalles, accesorios y muebles adicionales fueron llegando conforme a las necesidades. Añadimos tres muebles muy profundos junto a la nevera que nos sirven de despensa ya que ese rincón quedaba muy poco accesible, un pequeño mueblecito para los vasos, que junto a otra estantería nos servia para colocar a mano algunos ingredientes que usamos a menudo y además quedan bien bonitos.

Y así es como quedó finalmente. Una mini cocina totalmente funcional y a mis ojos preciosa (pero que voy a decir yo, no?)

Espero que os guste y si tenéis cualquier duda ya sabéis, escribirlo mas abajo y os cuento!

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