Vinagre de flores de cebollino

El cebollino es una de las aromáticas mas sencillas de cultivar, tanto en exterior como en interior (cerca de una ventana, pues le gusta la luz), pues se adapta perfectamente a estar en una maceta y además con una sola planta puedes conservarla durante años.

Poder disponer de él en la cocina para darle un puntito a diferentes platos es una delicia, y como además se utiliza fresco comprarlo envasado no tiene mucho sentido a no ser que vayas a usar mucha cantidad, pues la mitad se te echará a perder y aunque lo mantengas en la nevera o congelador el sabor ya no es el mismo (y además viene en una cajita de plástico, hay que evitar esos residuos!)

Así que si no lo has hecho ya, te animo a ir al garden y hacerte con una plantita de cebollino para poder coger unas hojitas frescas siempre que quieras. En invierno posiblemente «muera», pero en primavera volverá a brotar, ¡así que no tires la maceta!

Y aparte de sus hojas, hoy te traigo una receta super fácil y vistosa. Y es que las flores del cebollino también son comestibles, puedes usarlas frescas en cualquier plato, ideal para las ensaladas y ensaladas de pasta.

Pero lo que hoy te propongo es un vinagre aromatizado con estas flores,que además de captar toda su esencia y coger ese puntito de sabor también se teñirá de rosa, dando un efecto chulísimo en tu cocina y super bonito para presentar en la mesa si tienes invitados.

La receta es tan sencilla como:

INGREDIENTES

  • Un puñado de flores de cebollino
  • Vinagre (de cualquier tipo)
  1. Cosecha unas cuantas flores frescas de cebollino. Lo ideal es que sea un día seco y soleado para evitar que tengan mucha humedad. Asegúrate de que no tienen bichitos, sobretodo si lo cultivas en el exterior. Puedes sacudirlas o lavarlas y dejarlas secar muy bien antes de usarlas sobre un trapo.
  2. En un recipiente de cristal, pon las flores y cubre bien con vinagre. Puedes utilizar el vinagre que prefieras. Cuanto mas claro sea de color, mas notarás el tinte rosado, por ejemplo con el vinagre blanco queda totalmente rosa mientras que con el vinagre de manzana parece mas color coral. Prueba y experimenta, el sabor también cambiará de uno a otro.
  3. Con una cuchara de madera, aplasta bien las flores para que suelten su jugo.
  4. Cierra y déjalo en un lugar fresco, seco y oscuro durante al menos dos semanas. Pero no te olvides de darle un meneo cada día para que todas las flores queden bien cubiertas (sino, las partes expuestas al aire podrían crear moho).
  5. Pasadas las dos o más semanas, cuélalo bien con una gasa para pasarlo a la vinagrera o recipiente definitivo y listo!

Existe una «versión rápida» para tenerlo listo en tres días si quieres usarlo pronto para alguna ocasión especial y no te da tiempo a dejarlo las dos semanas macerando. Simplemente tienes que calentar un poco el vinagre antes de meterlo en el frasco con las flores, que coja temperatura pero que no llegue a hervir. El resto de pasos son los mismos pero solo tendrás que esperar tres días para colarlo y servirlo.

Puedes utilizarlo para cualquier receta en la que utilizaras el vinagre, sea un aliño de ensalada, unas tostadas con escalivada o unos huevos revueltos, solo que ahora tendrá un ligero toque a cebolla super rico.

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